lunes, 5 de septiembre de 2016

El homicidio de un gato.

Yo maté un gato en el tejado,
él le maullaba a la luna
toda la noche.
Sus maullidos
volvían a la luna arisca
y las nubes desaparecían. 

Maullaba
como si sintiese pena de vivir,
ya que su llanto
parecía un quejido.
Y él se quejaba,
y quejaba
toda la negra noche,
sin dejarme dormir.

Yo maté un gato
porque éste sólo se quejaba
y se parecía a mí.
Lo maté,
porque no tengo la voluntad
de matarme yo mismo.


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