miércoles, 21 de septiembre de 2016

Un somnoliento amor/ Duerme sobre mi pecho.

Duerme sobre mi pecho,
deja que tus penas descansen
sobre éste corazón turbio.
Reposa tu cabeza sobre él,
mientras mis manos pasean
por los callejones de tu cuerpo desnudo.

Que nuestro pies, al final de la cama
se conozcan
y nuestras prendas estén echadas en el suelo
y sobre ellas, nuestras pieles.
Deja que nuestras sombras
pierdan forma y color,
que el aroma que nos rodee
sea tan suave como viento de primavera...

Respira sin miedo,
(Foto tomada por @shooter_skill)
mis temores no guardan lugar en el corazón,
sino en tu ausencia.

Duerme sobre mi pecho
y soñemos lo mismo,
para luego despertar siendo uno
y no individuos.
Rompe en llanto si es necesario,
no naufragaras sola en ese
mar de lagrimas.

Descansa en mí,
tu silueta perfecta
y haz que florezca un jardín en mis labios.

Descansa de esta agobiante vida
y de las pasadas,
porque quizás no haya más vida
después de la muerte,
pero siempre habrá
una ultima noche entre nosotros.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Lluvia de penas.

En la noche,
donde el sueño se hace intranquilo
y el alma un mártir,
se pueden escuchar los pasos
de aquellas nubes melancólicas
que sólo traen lluvias de penas.

La inconformidad del espíritu
con la quietud de la sombras
se retuercen al borde del abismo
y agonizan en el pecho,
pero nadie les escucha
porque afuera están lloviendo penas.

Un alma muerta
retratada en un cuadro, llora
en el vacío de la noche,
(arte realizado por Guy Denning)
como fantasma sin gracia
deambula su quejido.
Un rezo le atrae
y es condenado a sentir
la lluvia.

En la noche perenne,
los gélidos brazos
aprietan,
pero no ahorcan.
Las penas siguen cayendo
y el sueño, aún intranquilo
sigue recostado al borde de la cama,
pero el alma herida, que quebró en llanto
deja ver sus goteras.

lunes, 5 de septiembre de 2016

El homicidio de un gato.

Yo maté un gato en el tejado,
él le maullaba a la luna
toda la noche.
Sus maullidos
volvían a la luna arisca
y las nubes desaparecían. 

Maullaba
como si sintiese pena de vivir,
ya que su llanto
parecía un quejido.
Y él se quejaba,
y quejaba
toda la negra noche,
sin dejarme dormir.

Yo maté un gato
porque éste sólo se quejaba
y se parecía a mí.
Lo maté,
porque no tengo la voluntad
de matarme yo mismo.